Comisiones de tatuadores: cómo calcularlas y cerrar liquidaciones sin rehacer las cuentas
Qué porcentaje es de quién, cómo clasificar el origen del cliente, un ejemplo con tres trabajos y cómo cerrar la liquidación mensual sin discusiones.
Tattoo Base 5 min de lectura
Las comisiones de tatuadores se pueden calcular con una multiplicación. Lo difícil suele venir antes: decidir qué importe entra en el reparto, reconocer de dónde llegó el cliente y conservar el acuerdo que correspondía a cada trabajo. Cuando esa información se recoge de forma irregular, el cierre de mes obliga a revisar conversaciones, sumar cobros y explicar diferencias de memoria.
Tattoo Base permite asignar porcentajes según el origen del cliente y preparar liquidaciones de tatuadores con el detalle de los trabajos. Para que esa automatización resulte útil, el estudio necesita unas reglas claras. Esta guía explica cómo definirlas y revisar el resultado.
Define primero qué significa la comisión
En algunos estudios se habla del porcentaje que recibe el artista; en otros, de lo que retiene el estudio. Las dos formas pueden describir el mismo reparto, pero mezclarlas provoca errores.
Si el estudio retiene un 30 % de una base acordada de 200 €, su parte es 60 € y la del artista es 140 €. Si alguien interpreta ese 30 % como el porcentaje del tatuador, el resultado se invierte. Por eso el acuerdo y la hoja de revisión deben dejar claro de quién es cada porcentaje.
También hay que definir la base: qué importes se incluyen, cómo se tratan los impuestos y qué ocurre con descuentos, devoluciones o trabajos parcialmente cobrados. El programa ayuda a aplicar reglas; el acuerdo profesional debe precisar cuáles son y la asesoría debe revisar sus implicaciones cuando corresponda.
Comisiones de tatuadores según el origen del cliente
Un reparto puede variar porque el cliente lo aporta el artista, entra directamente al local o llega por la web. Eso no establece qué porcentajes son correctos para todos los negocios: cada colaboración tiene sus condiciones.
Tattoo Base contempla porcentajes distintos para cliente propio, walk-in y web. Lo recomendable es definir cómo se clasifica cada caso antes de que empiece el trabajo. ¿Qué ocurre si una persona conoció al artista en redes, pero reservó a través del estudio? ¿Cómo se considera a un cliente que vuelve y solicita otro tatuador?
No hace falta inventar categorías para cada excepción. Hace falta un criterio que ambas partes entiendan y una forma de resolver los casos dudosos mientras están recientes. Si se deja para el día del pago, la discusión se produce cuando el número ya afecta a la liquidación.
Conserva el porcentaje que corresponde a cada trabajo
Los acuerdos pueden cambiar. Un artista puede pasar a otra condición de colaboración o el estudio puede modificar su reparto para trabajos futuros. Si se recalculan los anteriores con la configuración nueva, el historial deja de reflejar lo que se había pactado.
Cada trabajo guarda su porcentaje en Tattoo Base: si cambias el acuerdo de un tatuador, los trabajos anteriores no se recalculan. La excepción es corregir el origen de un cliente mal clasificado; en ese caso se ajustan sus tatuajes que aún no se han liquidado, y los ya liquidados no cambian. Esto permite que la revisión se centre en las condiciones de ese trabajo y no únicamente en el ajuste general que tenga el artista en ese momento.
Antes de cambiar un acuerdo, revisa desde cuándo se aplica y cómo afecta a trabajos que ya están en curso. No conviene suponer que un cambio de configuración resuelve por sí solo una transición entre condiciones comerciales.
Ejemplo de cálculo con tres trabajos
Imagina un periodo con tres trabajos completamente cobrados. Para simplificar el ejemplo, los importes siguientes son las bases que las partes ya han acordado utilizar para el reparto; no se está resolviendo aquí su tratamiento fiscal.
- Cliente propio: base de 300 €, con un 20 % para el estudio. El estudio recibe 60 € y el artista, 240 €.
- Walk-in: base de 200 €, con un 40 % para el estudio. El estudio recibe 80 € y el artista, 120 €.
- Cliente web: base de 100 €, con un 30 % para el estudio. El estudio recibe 30 € y el artista, 70 €.
El total de las bases es 600 €. La parte del estudio suma 170 € y la del tatuador, 430 €. La comprobación final es sencilla: 170 € más 430 € debe devolver los 600 € que se han repartido.
El valor del detalle aparece si hay una discrepancia. En lugar de revisar una cifra global, puedes señalar el trabajo, la base y el porcentaje que la produjeron. Así se localiza si el problema estaba en un cobro, una clasificación o una condición mal aplicada.
Cómo organizar una liquidación mensual
Revisa el periodo y los trabajos incluidos
Confirma qué periodo se está cerrando y que los trabajos corresponden al artista correcto. Revisa por separado los casos pendientes de aclaración. Un total exacto sobre datos incompletos sigue siendo un cierre incompleto.
Comprueba las bases y las excepciones
Contrasta los cobros que correspondan según el acuerdo. Si hay una devolución o una sesión parcialmente abonada, determina cómo debe tratarse antes de dar la liquidación por revisada. La regla de liquidar sobre trabajo realizado o sobre cobrado debe estar pactada y comprobada en el funcionamiento que utilices.
Revisa el desglose con el artista
La hoja de Tattoo Base muestra cada trabajo y el total a pagar. Utiliza esa información para resolver dudas concretas. Una revisión transparente evita que el tatuador reciba una cifra sin contexto y tenga que reconstruirla por su cuenta.
Registra el estado después de comprobar el pago
Tattoo Base distingue liquidaciones pendientes y pagadas, con historial. Mantén el estado alineado con lo ocurrido. Confirmar en una pantalla no ejecuta ni prueba por sí solo una transferencia: comprueba el pago por el medio correspondiente antes de cerrar esa parte.
Errores que complican el reparto
Uno de los más habituales es registrar el origen del cliente de forma distinta según quién atienda. Otro es introducir solo el total mensual, sin conservar el recorrido de los trabajos. También crea confusión sumar importes presupuestados como si ya se hubieran cobrado.
La corrección empieza en el registro diario. Cuando el trabajo y sus pagos se mantienen ordenados, el cierre exige menos reconstrucción. Puedes ampliar esa parte con nuestra guía para controlar pagos pendientes.
Evita además interpretar la parte del estudio como beneficio neto. De esa cantidad pueden salir alquiler, materiales, personal y otros gastos. Una liquidación de artistas responde al reparto acordado; el análisis de la rentabilidad necesita información adicional.
Comparte la información que cada persona necesita
La transparencia no exige que todos vean los números de todo el equipo. En Tattoo Base cada tatuador ve solo sus propios datos económicos: lo que ha ganado, lo cobrado a sus clientes y lo que retiene el estudio. Así puede revisar su actividad y el estudio puede gestionar el conjunto desde su ámbito de responsabilidad.
Antes de incorporar a alguien, explícale qué podrá consultar y cómo comunicar una incidencia. Si la duda se plantea al registrar un trabajo, se puede resolver antes de que forme parte de una liquidación cerrada.
Revisa tus liquidaciones con Tattoo Base
Con Tattoo Base puedes definir porcentajes por origen del cliente, conservarlos en los trabajos y revisar la hoja de liquidación de cada artista. El resultado es un cierre que puede explicarse desde sus operaciones, con seguimiento de lo pendiente y lo pagado.
Prueba Tattoo Base durante 14 días, sin tarjeta y sin permanencia. Configura un ejemplo de reparto y comprueba el detalle antes de utilizarlo en tu cierre habitual.